jueves, 24 de febrero de 2011

El secreto de la vida es “morir antes de morir” y ver que no hay muerte. Eckhart Tolle


Un ser que despierta, que se recrea, que solo usa la mente para recordarse a si mismo en su estado puro, verdadero, libre, trascendente, ya no tiene más miedo al futuro ni dudas respecto a el, ni siquiera deseos de ser feliz porque ya lo es en este instante, no tiene nada que lograr porque ya lo es todo, no tiene nada ni nadie de quien esconderse, porque no ve nada ni nadie separado de sí o en conflicto con el momento presente.
Un ser así, no se identifica con su cuerpo y lo recrea mientras lo está utilizando en el momento actual. Y por sobre todo no le tiene miedo a la muerte, porque sabe que no puede morir.
Un ser así llega a un estado tan sublime, tan real, que solo vive y genera vida en cualquier plano y situación en la que se exprese y manifieste. Un ser así es lo que tu eres. El alma no gana ni pierde, no nace ni muere, no negocia ni manipula, no tiene miedo, no siente dolor o placer. El cuerpo si, el ego, la mente, están sujetas a esas características ajenas al alma. Si llegamos más rápidamente, a la comprensión del SER, la conciencia y la divinidad, que es nuestra condición natural, sin tiempo, sin pasado ni futuro, eternamente existiendo en el presente, podríamos observar con dicha a nuestro propio cuerpo, cumpliendo su rol divino en esta película, realizando ejercicios a cada instante que lejos de sumirlo más en la amnesia, le permitan, acercar se aquí y ahora a la verdad, única, inalterable y divina. El verdadero SER  no puede ser calificado, es ilimitado, no tiene fin, y por lo tanto no puede ser identificado con la personalidad o el ego limitado por la creación mental, el sentido del “pequeño yo”, de nuestro estado de sueño o vigilia
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