domingo, 20 de marzo de 2011

Un tiempo especial Por Marisol Stevens

 
 Este era un tiempo en que la humanidad estaba despertando, muchos eran los que  se esforzaban por abrazar la luz, aunque no tenían muy claro que significaba  luz, si sabían que era algo bueno y que ellos lo querían en sus vidas, por eso  estaban formando redes de luz en todas partes, especialmente a través de la internet, ellos compartían amorosamente toda la información que llegaba a sus manos, y muchos estaban haciendo grandes cambios en sus vidas.
 Los cambios no eran tan visibles al ojo humano, mas bien se estaban realizando en la conciencia, ellos estaban comenzando a ver la vida con otros ojos, con una visión mas espiritual, comprendiendo, cada vez más, que ellos eran espíritus viviendo una existencia material, aunque la vida material los golpeaba duramente, y parecía que mientras más se esforzaban el mundo se volvía mas caótico.
 De todos modos seguían aprendiendo y estudiando, seguían reuniéndose y descubriendo más conocimiento facilitador, todo proveniente de las altas esferas de luz, como la fraternidad blanca de los maestros ascendidos, aunque por ahí se colaban algunas otras entidades que se entretenían confundiendo a estos mortales en vías de ascensión.  
 Muchos estaban sanando sus vidas y sus cuerpos, muchos milagros surgían en todas las latitudes del planeta, al parecer esta vez no se cancelaría la ascensión planetaria porque la masa crítica estaba pujando con fuerza, y la maya cristalina del planeta se fortalecía cada día inspirando a muchos otros en su despertar.  
Los corazones se iban purificando y tocando su nota de amor, la luz se  comenzaba a manifestar en una purificación primero, arrasando con todo lo que  impidiera el progreso y el amor, y luego con paz y armonía, sintonizando los corazones humanos con el mayor bien, por fin se estaba comprendiendo el sentido de la luz.   
 La luz ilumina a todos por igual, del mismo modo que los rayos del sol, no  hace diferencia, solo requiere un corazón y una mente perceptiva y sensible. La luz borra antiguos programas y esquemas egoístas y oscuros de la conciencia y pone en su lugar amor, sabiduría y poder y un desapego para vivir como niños sin temor al futuro, entregados a la fuerza del todopoderoso.    
 Sin duda estaban aprendiendo a vivir en el ahora, el desapego era la clave, el  pasado se borraba y solo quedaba una fe nueva en lo divino, habían descubierto  la propia divinidad y los Yo superiores estaban tomando el lugar de sus yo  inferiores y egóticos.   
 Mucho estaba aconteciendo y el tiempo se aceleraba más y más, mientras que  eventos de la naturaleza irrumpían con fuerza cada año. La purificación seguía su curso sin retorno, y los trabajadores de la luz seguían sumando en las  filas. Muchas familias se sanaban en el proceso practicando el amor incondicional, un nuevo amor que no daba lugar a crítica ni juicio. Por fin estaban aprendiendo a vivir y experimentar el amor.
Un día salió un comunicado por las redes de luz que llamaba a convocarse a  todos los trabajadores de luz del mundo, porque se llevaría a cabo una evaluación planetaria muy importante que sería crucial para los eventos por venir. Se congregarían en cierto lugar y cada uno tendría un tiempo para pasar por un circuito que les mediría sus vibraciones y luego una entrevista con los líderes espirituales planetarios.
Todos los que leyeron el comunicado y que se consideraban trabajadores de la luz fueron a ese gran encuentro, era un evento que atrajo a la prensa y a los medios en general porque causo mucho movimiento por los muchos que estaban viajando.
 Había una trabajadora en especial que estaba muy afligida por que en todo el tiempo que estaba trabajando su luz no había logrado liberarse de la dificultad económica, y siempre se sentía pobre y limitada por las circunstancias, aunque en el tiempo que llevaba en el camino espiritual siempre había encontrado otros trabajadores que la había invitado a participar gratis en talleres de crecimiento, o le había dado facilidades, pero siempre estaba sostenida de uno u otro modo, por lo tanto había adquirido muchas herramientas del espíritu para sostenerse por si misma, pero que lamentablemente desperdiciaba porque no tenía  la constancia que era primordial para purificarse y encenderse.
 Se trataba de estar en el mundo, pero ya no pertenecer a el, ser libre de los  antiguos prejuicios y críticas de la masa, de no buscar culpables de las faltas  y dolores, de buscar mas bien los porque y los significados de todo lo que le  acontecía a cada uno, porque todo tenía una razón de ser. Cuando descubrían que  el dolor estaba en sus vidas mientras lo necesitaran para crecer, y que  desaparecía cuando no se quejaban por todo, entonces ellos lo soltaban y subían  por la escalera de la ascensión.
 Allí estaba esta trabajadora que intentaba sobreponerse a su yo inferior, pero  que tenía un ego tan duro y fuerte que le hacía muy dura la empresa, se estaba  dando cuenta de que su mal consistía en que no había podido limpiar el corazón  de resentimientos, sabía que no tenía que culpar a nadie y que no era víctima  de nadie, que el pasado no existe y que había que vivir en el ahora dando a  todos su valor divino, sin entretenerse en las mascaras por muy incrustadas que  estuvieran.  Pero ella no veía que no bastaba con darse cuenta, que había que hacer el  trabajo disciplinado y constante para ver los frutos, y que estos llegaban a su  debido tiempo, no había que impacientarse y volver a caer, porque se cancelaban  las entregas de abundancia en ese momento. Que cada uno tenía puestas las  máscaras que correspondían a su papel en la vida, algunas máscaras más limpias  y delgadas que otras, pero así funcionaba el sistema por miles de generaciones,  y la divinidad lo usaba todo para su propósito, todo estaba perfecto y nada era  lo que parecía.
 Esta trabajadora por fin resolvió su viaje, como siempre todo había fluido, y  estaba en camino al gran encuentro de la hermandad, se sentía segura, por que  creía estar bien con todo lo que había hecho por su crecimiento, después de  todo ella, sí, era una trabajadora de luz, no como otros que aun andaban  perjudicando, mintiendo y haciéndose los buenos por ahí, esos que creía tener  siempre la razón, y hacerla sentir poca cosa, especialmente su ex que no le  daba todo el dinero que debería y que le estaba pidiendo el divorcio solo para  comprarse bienes que no quería compartir con ella, que injusticia.  
  Así sentía, y no lograba sacar tal sentimiento que la hacía decir cosas que no  eran las más amorosas y armónicas que se esperaba de una trabajadora de la luz,  pero consideraba que lo mas lo tenía hecho, ella tenía el conocimiento y se  esforzaba por ir a todos los talleres, seminarios, encuentros y congregaciones, > ella abrazaba la luz.   
Cuando llego al lugar vio como miles y millones de personas se agrupaban en  tranquilidad y armonía, por alguna razón divina el orden surgía voluntariamente  y todos, muy respetuosamente, aguardaban su momento. Se escuchaban cánticos y  oraciones, y una brisa suave y perfumada aquietaba aún más a los presentes.  Pasaron varios días en ese estado sublime de canto y oración, donde la gran  mayoría ayunaba y solo bebían algunos líquidos que les restauraban las fuerzas  y el espíritu, todo parecía utópico, pero es que la fraternidad se sentía  fuertemente en el corazón.  
 A medida que cada uno se reunía con un maestro espiritual los otros observaban  a sus hermanos, unos venían satisfechos y otros no tantos, aunque todos más  despiertos y concientes del trabajo pendiente que estaba en sus manos, por y  para la humanidad que aún faltaba por despertar.
   Llegó su turno, y ella avanzo por un pasillo alfombrado y bordeado por telas  de colores cálidos, al final del pasillo estaba el portal, un arco de luz, dio  un paso y quedó en una gran tienda donde le aguardaba un maestro, éste estaba  sentado en un sitial y le mostró otro donde ella se sentó, su corazón se salía  de la emoción.
 El maestro entonces le dijo: hermana porque vienes sucia a la cita, has tenido  mucho tiempo para prepararte.
  Ella: pero maestro porque me dice esto?
 
 Maestro: porque tienes el hijo del odio incrustado en el corazón, y sin el  chakra maestro activo y encendido no hay alineamiento con tus otros chakras,  estas perjudicando tu ascensión, y a todos los que están ligados contigo en  este plan, especialmente a quienes amas, porque los perjudicas con tu rabia y  resentimiento.   
 Ella: pero maestro se trata de mi ex marido, el no se ha portado bien, no me  da de todo lo que tiene, es mentiroso y se hace el bueno. Y también otras  personas a las que les entrego mi corazón, que son mis amigos y que me  traicionan.   
 Maestro: no has comprendido, tu trabajo consiste en usar tu corazón para amar y  no anidar rabias ni resentimientos, no lo justifica que el otro se lo merezca  por malo, violento, mentiroso, o lo que sea, el esta haciendo su trabajo, y tu  no estas haciendo el tuyo, si has sido llamada y has elegido la luz, hazlo bien  para que no seas piedra de tropiezo tuya ni de nadie. Vuelve a tu hogar y  enmienda tu vida, comenzando por practicar la devoción y la meditación diaria,  que tu único negocio sea el amor y la paz, y si tu caminas la milla, tus  maestros estaremos contigo para caminar lo mas difícil, pero depende de ti  dejar de diluirte y concentrarte en tu trabajo interior, estando en tu  divinidad y no buscando afuera veras los frutos.   
 Ella comprendió, como muchos allí congregados, el cambio se gesta desde  adentro, desde la propia quietud y devoción, desde el encuentro íntimo con el  yo divino, que es quien hace el trabajo, el encendido lo hace el YO, y no los  maestros en el taller o el seminario, ellos solo dan las herramientas, la magia  la hace cada uno en el silencio de su hogar, sembrando el amor en su mundo e  irradiándolo a todos, a ex parejas y familias, a todos los que se crucen en su  vida, y si alguno les da un dolor que lo reciban con gratitud, porque es el  espejo que les muestra su propio error para que lo enmienden y sigan su viaje  por la luz.   
 
 17 de Marzo del 2011

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